viernes, 28 de diciembre de 2007

jueves, 27 de diciembre de 2007

EL CHECO


He tenido la impagable experiencia, dos veces en mi vida, de estar en la cumbre del checo; macizo ensordecedor del paisaje atacameño, enclavados en los lindes cordilleranos, parte del paisaje serrano tan nuestro.
Allí se siente el silencio. Desde su cima, cuando la aurora se desplaza para dar paso a un nuevo día, le permite al profano admirarlo en toda su profunda exposición. Allá, a lo lejos, el valle, serpenteando cual inmenso edificio, hasta llegar al mar, se repite este suceso, cuando el sol tiñe de rojo el horizonte.
Con la maravilla del entorno, el silencio como gran señor, se permite la licencia de entregar, de vez en cuando, la melodía infinita del viento caminando entre la dehesas y jugueteando en los farellones… es aquí cuando el Checo se deja acariciar.
Un torrente de arpegios, de las quebradas vecinas, se abre camino a lo alto del imponentemente. Las corcheas y las semifusas yergan en las oquedades, hasta cuando la recia voz profunda que trae el mensajes del lejano mar, cubre con su manto el entorno y con el silencio sus dominios.
Conocí el Checo, de la mano de mi tío, que se debió en un solo sorbo la bohemia de su existencia. El tío Juan lanzó su último grito allá arriba, en la cumbre, cruzando su voz las fronteras hacia el infinito.
El terral frío mensajero cordillerano; su hermano que viene del mar; alguna nube errante coloca su blanca bufanda y el Checo vuelve mostrarse en toda su esplendorosa belleza.

JOCAM

Trascripción de manuscrito de un querido Copiapino de 90 años, José Camberes.

viernes, 21 de diciembre de 2007

El porque....


La música de Atacama es uno de los “productos” que aun no ha tenido el éxito que ha degustado, la uva, el vino, el cobre, el oro y el desierto florido, por ejemplo, en cuanto a su proyección y consecuente exportación. A pesar de que ésta se viene realizando hace mucho, pero mucho tiempo atrás, no ha logrado llegar más allá de la Cuesta Cardones o de las emisoras locales, si es que se tiene algún mesena o conocido “pitutito”. Sin embargo, dicha música ha subsistido en una especie de sub-mundo, en el cual comparten espacios distintas agrupaciones y artistas arraigados a la tierra, la cual les vio nacer o llegar, cultivado con la esperanza y regando a diario con el perfume del espíritu, este agraz desierto. A pesar de lo anterior, seguimos cosechando, con nuestras guitarras, solo pequeños espacios para nuestro desarrollo musical, debido a que las tierras han sido ocupadas groseramente por el mercado comercial de la música.
Si observamos el panorama musical de hoy, podremos contemplar como han ido desapareciendo muchas agrupaciones musicales del género folclórico y que han dejado plasmado en nuestros corazones, la angustia de no poder mantener vivo su canto.
Solo pretendemos dejar el testimonio de lo que es hoy nuestra idiosincrasia atacameña, por medio de la música, marchando más allá de los límites tutelares, y presentar, tocando la simiente de nuevos corazones, lo que sigue vivo en estas tierras, para que de esta forma, esto nunca muera.